Democracia directa y descentralización

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«En elecciones locales crece el número de ciudadanos que ejercen su derecho a la participación democrática: en las elecciones al Congreso realizadas en 2014 el porcentaje total de votantes fue del 44 %, mientras que el total de votos para las elecciones a alcaldías el pasado 25 de octubre fue del 59 %».

Por: Leo Parra.

Descentralizar significa para el Estado Social de Derecho trasladar funciones del sector central a entidades territoriales, término que contiene acepciones políticas, administrativas y fiscales; no obstante la mayor crítica que ha girado en torno al tema, ha sido el del desconocimiento de las realidades en los territorios de parte del poder público y en consecuencia, además de la continuidad de la centralización del poder efectivo, la problemática pública que crece y la desigualdad evidente entre regiones.

Orlando Fals Borda plantea la I.A.P como “proceso que combina investigación y acción participativa, cuya meta es transformar radicalmente la realidad social y construir poder popular”, justificando su propuesta en cómo la descentralización en Colombia no ha sido dimensionada más allá de los cambios jurídico-administrativos, sino por el contrario todavía no se generan soluciones estructurales a problemas que versan sobre políticas públicas mediante las cuales el Estado aún no interviene activamente en el contexto local y regional.

La I.A.P. según Borda, tiene como fin último la participación ciudadana, enfoque que daría viraje del componente teórico y retórico de la descentralización a la praxis en los contextos territoriales. Propuesta del todo aplicable si se tiene en cuenta que descentralizar el poder significa afianzar el Estado democrático.

Una de las razones por las cuales la descentralización no ha sido del todo aplicable en Colombia, es el exiguo uso de la democracia participativa, bien podría tomarse como ejemplo la gran abstención electoral y la precaria utilización del primer mecanismo de participación ciudadana mediante el voto. Votar en una elección en Colombia, pasó de ser un derecho a convertirse en un reto del mismo Estado.

En elecciones locales crece el número de ciudadanos que ejercen su derecho a la participación democrática: en las elecciones al Congreso realizadas en 2014 el porcentaje total de votantes fue del 44 %, mientras que el total de votos para las elecciones a alcaldías el pasado 25 de octubre fue del 59 %, ejemplos que presuponen que el contacto más directo que tiene la gente en las decisiones políticas del país es en su mismo propio contexto.

Entre la tipología de democracia, Colombia adoptó la participación, híbrido entre la Democracia Representativa y la Democracia Directa, pero, si bien la República Unitaria sigue ejerciendo parte del modelo tradicional de la división tripartita del poder está en el centro la Nación que legitima el mismo modelo, es decir entre más directo sea, configura una verdadera descentralización en sus multiformes expresiones desde lo político – esencialmente -, lo administrativo y lo fiscal – necesariamente -.

Por lo anterior, el desarrollo territorial es proporcional a la misma legitimidad del Estado cuando más directo es su poder a la Nación, es modernizarlo, fortalecer la cultura pluralista y donde las realidades regionales son resueltas mediante el empoderamiento ciudadano. La propuesta de la I.A.P. resulta del todo aceptable, la combinación de la triada gobierno – academia y ciudadano, éste sosteniendo aquella premisa inexorable que una vez Abraham Lincoln habló: “el poder del pueblo y para el pueblo”.

Twitter: @LeoParraCubides

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