El arquitecto tomó las riendas de Millonarios: regreso ideal de Russo

Foto: DIMAYOR.

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Miguel Ángel Russo volvió al banquillo de Millonarios tras unos difíciles meses y su equipo lo recibió con una goleada por 4-0 frente a Deportivo Lara, en el tercer partido de Copa Libertadores.

“Agradezco una vez más la muestra de cariño, yo también estoy contento de estar acá y se completó con el triunfo, que es bueno y es para seguir trabajando y buscando. Yo sé que lo que me pasa no es normal, pero me ocurrió y hay que darle. Agradezco a Hugo (Gottardi) y a (Guillermo) Cinquetti que han hecho un trabajo increíble. A la gente darle gracias y nada más. Las muestras de cariño generan muchísimas cosas”, dijo el entrenador en la rueda de prensa.

Y es que el recibimiento de la hinchada de Millonarios fue especial para el entrenador argentino. Antes de iniciar el encuentro, un solo cántico unió a la afición. Lo que retumbaba en las tribunas de El Campín eran las voces unidas y diciendo “olé, olé, olé, Russo, Russo”. Él, con humildad, devolvió el apoyo con unas sentidas palmas.

Uno es un animal de la pelota y donde está ella se quiere estar y cuesta no estarlo. En algún momento tomaré decisiones, pero por ahora no. Debemos seguir recuperándome, tengo el apoyo del cuerpo médico, jugadores y dirigentes y todo eso eleva. Estoy feliz de hacer lo que me gusta”, complementó.

Pero el balón rodó y desde el primer minuto de juego, Miguel Ángel estuvo ahí, parado en la raya, diciendo “presente”. Sus indicaciones eran escuchadas para cada uno de sus jugadores. Y es que para el entrenador de Millonarios, la Copa Libertadores tiene magia especial.

“Hablamos mucho de lo que es Copa Libertadores y más de local. Yo vengo de un club copero como Estudiantes de la Plata, en el que estas son noches de gala. La mejor versión la tienen que tener siempre, pero los jugadores ya venían en esa tónica”, comentó.

Allí estuvo él: único, sabio y como un padre para todos. Regañó a Andrés Cadavid por una innecesaria patada que le costó una amarilla. Ayron del Valle fue con él tras su primer gol. Luego estuvo pendiente de su goleador al segundo tanto cuando el colombiano acusó un pequeño dolor. A Eliser Quiñones le habló todo el primer tiempo para corregirlo. Así fue él, un arquitecto del juego en Millonarios. 

Los jugadores cometen errores, son humanos, pero lo que les pedimos lo hicieron a cabalidad en la parte táctica. Millonarios te exige día a día, desde los más chicos lo entienden y hay que hacer esto más simple”, señaló.

Y es que Russo llegó para el momento más crucial de Millonarios. En la Copa Libertadores necesitará sumar la mayor cantidad de puntos para seguir a la siguiente ronda- este miércoles amanece en la primera posición de la tabla a la espera del juego entre Independiente vs. Corinthians- y en la Liga está con posibilidad de clasificar a cuartos de final.

“Va a ser un grupo muy parejo el nuestro, se va a definir por detalles. Hay que entender cómo se juega la Copa Libertadores. Vamos cosechando todo lo que sembramos, que es un proceso largo”, comentó.

Con su voz parsimoniosa, una que parece que se fuera a quebrar, este martes le trajo la tranquilidad a Millonarios y a sus hinchas en Copa Libertadores. 15.537 espectadores acompañaron en El Campín, esa cantidad coreó su nombre y él demostró que lo tiene todo controlado. Que el amor y la paciencia lo curaron todo. Que aún tiene más por darle al azul de Bogotá.

 

Fuente: www.futbolred.com

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