Nacional, primer equipo colombiano en el Mundial de Clubes

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El Mundial Sub-20 de 2003, fue histórico para la Selección Colombia. Aunque cayó 1-0 con España en la semifinal, se quedó con el tercer lugar al vencer 2-1 a Argentina. En el torneo que se disputó en Emiratos Árabes, el director técnico era Reinaldo Rueda y junto a él, estuvo su hija, Alejandra Rueda.

Fue allí que en ella se despertó el amor por el periodismo. Entrevistó a los dirigidos por su padre como parte de una tarea del colegio y, desde entonces, es su vocación. Se dejó llevar por la pasión por explorar la parte humana y sus historias, más allá de lo que sucedido en los 90 minutos.

Residente en Canadá, ha celebrado a la distancia muchos de los logros del entrenador, todos con la misma satisfacción. Alejandra charló con FUTBOLRED y contó cómo vive la carrera de su papá desde su perspectiva.

¿Qué siente al saber que Nacional está a puertas de debutar en el Mundial de Clubes?

“Como que todavía no me creo que estamos en Japón y que el torneo va a empezar para Nacional. Cuando vea al equipo ya parado en la cancha, será el momento de la adrenalina, tensión, emoción, angustia, muchos sentimientos. Va a ser un partido duro, una final y solo ahí me voy a dar cuenta que empezó todo. La idea es dejar en alto el nombre del club, de Colombia y de Suramérica. La tarea es grande, pero ellos se han entregado al cien por ciento. La responsabilidad la tienen y la van a asumir con respeto y dedicación”.

Él dice que “ni el más optimista se imaginaba” tal éxito, ¿está de acuerdo?

“Nadie se lo imaginó. Nosotros, como familia, dijimos: ‘Wow, volver a un club es complicado, porque el ritmo es domingo, miércoles, domingo. Con Selección, se reunía cada dos o tres meses y eran 72 horas de trabajo; si se tenía suerte, unos días más. Con un equipo es esa rutina en la que se tiene que trabajar a diario y viajar constantemente. Los primeros partidos fueron duros, pero siempre lo apoyamos y de un momento a otro, se disparó”.

Los seguidores ya tienen a su papá como ídolo, ¿qué piensa de eso?

“Nunca había vivido una experiencia así. Cuando le cantan, me erizo y me dan ganas de llorar; no dimensiono que se haya ganado todo ese cariño en solo año y medio. Obviamente los triunfos van acompañados de eso, porque a veces se está arriba y otras veces, abajo. Me tocó ver un grupo de hinchas que le llevó regalos al entrenamiento y fue muy lindo”.

En esta ocasión va a estar cerca, pero ¿cómo es seguir los títulos cuando está lejos?

“Esté donde esté, es muy emocionante. Me llena de orgullo verlo triunfar y sonreír, porque es una persona que se entrega cien por ciento a esto, en la casa también es todo fútbol. Es muy gratificante, porque se sacrifican muchos momentos familiares por los viajes y partidos. Incluso, durante los juegos, es difícil comunicarse y hay que llamar a mi mamá (Gineth) para hablar con él, pero vale la pena porque está saliendo adelante”.

 

 

FutbolRed.com

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