El reto de los uribistas para el 2018: ir por todo

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El Centro Democrático (CD) quiere ir en 2018 por todo: alzarse con la Presidencia y aumentar o duplicar su presencia en el Congreso. Esos son sus propósitos.

La colectividad cumplirá en marzo del 2017 su tercer año de existencia, siempre en la orilla de la oposición al gobierno del presidente Juan Manuel Santos y con una tendencia ideológica de centro-derecha.

Su surgimiento se dio luego de que el expresidente Álvaro Uribe se separara de la línea política de Santos en temas sensibles como la paz.

Se trata tal vez del único partido en Colombia que realmente tiene un jefe máximo: el expresidente Uribe, quien guía a su bancada y a sus seguidores de manera casi milimétrica.

La capacidad de Uribe para ganar votos llevó al CD a conquistar la primera vuelta presidencial en mayo del 2014, en cabeza de Óscar Iván Zuluaga, quien fue vencido por Santos en segunda vuelta.

Una de las primeras decisiones del Centro Democrático en este 2017 es quién será su candidato a la Presidencia, cargo para el que ya hay tres nombres: Óscar Iván Zuluaga, Iván Duque y Carlos Holmes Trujillo.

El senador uribista Jaime Amín afirmó que este año deben definirse “las reglas de juego para esa escogencia: si será a través de una convención, una consulta u otro mecanismo como una encuesta”.

Pero a esta terna de aspirantes, según Amín, podría sumarse otro nombre: el del exgobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos, recientemente fue dejado en libertad provisional, pero quien sigue afrontando un proceso ante la Corte Suprema por supuestos nexos con paramilitares.

Para el representante a la Cámara por el CD Edward Rodríguez, Ramos “podría dar una sorpresa” en la selección de candidato presidencial, mientras que en opinión de Amín el exgobernador es una “persona de mucho peso y con mucha proyección”.

Sin embargo, para llegar allí, Ramos debe resolver primero sus líos judiciales.

Críticas al proceso

Si algo ha caracterizado al Centro Democrático ha sido su constante crítica al proceso de paz y al acuerdo alcanzado en La Habana.

El pasado 2 de octubre, cuando se realizó el plebiscito, los uribistas se alzaron con un triunfo luego de que los colombianos rechazaron el primer texto pactado con las Farc.

Pese a que Gobierno y Farc realizaron varios ajustes y se consiguió un nuevo acuerdo, Uribe siguió en el camino de la oposición.

Por ello, el senador Amín anunció que este año –en la implementación del acuerdo en el Congreso–, su partido no votará ninguna “norma” que “favorezca la impunidad del grupo criminal de las Farc”.

En ese tema, el de la paz, los uribistas han sido arrollados por los demás partidos políticos en el Congreso, los cuales respaldan lo acordado con la guerrilla.

Bancada juiciosa

Una de las grandes virtudes de la bancada uribista (20 senadores y 19 representantes) ha sido su juicio en el estudio de los proyectos en el Legislativo y su puntualidad en las sesiones. Por ello, la intención del CD es diseñar una campaña que aumente o duplique el número de congresistas.

El representante Rodríguez dijo que primero debe definirse si las listas al Congreso “serán abiertas o cerradas” y después “optimizar los recursos de tal manera que podamos tener más representatividad en el Congreso o doblarla”.

Y Amín anotó: “Para nosotros es clave que el trabajo hecho en Senado y Cámara, donde hemos podido consolidarnos como un partido organizado, juicioso, disciplinado y, sobre todo, con visión de país, pueda recoger los frutos en la opinión pública”.

 

eltiempo.com

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